Vol. 2 Núm. 3 (2020): Revista Actos

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Presentación

 

Hugo Osorio[1]

Comité Asesor Editorial Revista ACTOS

Universidad Academia Humanismo Cristiano

 

 

Uno de los señalamientos de nuestra época actual al discurso propio de las artes es la pluralidad de acercamientos tentativos a las posibles relaciones entre la práctica artística y los modelamientos tradicionales asociados a la investigación. Las estrategias de investigación basadas en la práctica se dan en un mundo cada vez más complejo, inestable y por ende incierto, donde los antiguos paradigmas clásicos investigativos resultan ineficaces para comprender los nuevos estatutos de la contemporaneidad.

Desde ópticas periféricas, diversas nociones han ido engrosando el esfuerzo por tensionar un marco conceptual atingente a su dimensión problemática. Categorías como recherche-creátion; practice –led research; research in the arts; arts-informed research; arts practice research; performative research; perspective of action; practice-based research; practice-as-research; Art-based research son claro ejemplo de las exigencias de un debate que arraiga en la necesidad de una nueva vía cuyo paradigma sea el develamiento de la relación intrínseca de la práctica como consustancial al ejercicio particular de la investigación, obligando a que su ejecución posea un lenguaje propio e inherente a su desarrollo exploratorio. En otras palabras, es desde su propia naturaleza fluctuante, la que apertura espacios a un nuevo conocimiento, que subvierte las jerarquías, en las cuales cada voz y soporte se informan mutuamente, pero a la vez son expresión del fracaso de un relato unificado. Derrota que en definitiva posiciona otro lugar, y por ende, establece nuevas relaciones, fracturas y disolvencias entre saberes.

En este tercer número de la revista Actos, diversos artículos, con metodologías variables, y abordajes epistémicos heterogéneos son reflejo de dicha complejidad de instalación y experimentación discursiva, primera exigencia para un trabajo colaborativo que abra nuevas perspectivas asociadas a la investigación_práctica y/o práctica_investigación en nuestros contextos.

Los textos de Arenas y Corvalán; y de Aedo, González y Fierro, participan de una escritura que no logra ser plenamente determinada por lo que conocemos como investigación cualitativa, sino que adopta un enfoque investigativo de corte más bien performático, el cual asume la subversión normativa afincada en la importancia del devenir del proceso por sobre el resultado o producto final, posibilitando la adquisición de conocimiento tanto de los artistas-investigadores como de la comunidad involucrada. El primer texto, “Arqueología del gesto: bocetar nuestras identidades”, insiste en la exploratoria modélica alterna del acercamiento a los cuerpos, donde sonido y movimiento sean los marcos inestables que posicionen al gesto como posible derrotero de una arqueología biográfica anclada en las culturas Mapuche y Tiahuanaco. El otro texto, “Danzar el plural: hacia una experiencia afectiva y colaborativa de la danza como disciplina” se asienta en una crítica a lo que se ha denominado tradicionalmente razón instrumental, para revitalizar la importancia de los afectos como práctica colaborativa. Esta propuesta asume la importancia del arte como reserva que desplaza los relatos homogeneizantes y sitúa al cuerpo en su aparición real en tanto relación creativa con las otras corporalidades.

Otro de los tópicos de este número se encuentra en la insistencia de abarcar el concepto de identidad desde el análisis de diversas producciones artísticas. En ellos eclosionan escritos de corte documental realista, en los cuales impera un ejercicio central de estética latinoamericana en su raigambre popular. El núcleo discursivo opera desde el escrito de Horta, “La construcción estética del sujeto popular en el documental Mimbre (1957) de Sergio Bravo”. En ella el autor despliega la tesis de la politicidad de las imágenes en su disyunción fragmentaria de la masificación cinematográfica con el oficio del artesano, en este caso del mimbrero, pasó fehaciente a una épica del constructo llamado sujeto popular. El escrito “Ópera y nacionalismo en Latinoamérica: lo irracional como ideología a través de hegemonías complejas” de Miguel Farías, a su vez, indaga en las intrincadas relaciones entre el género operístico latinoamericano y los principios identitarios de la construcción republicana. En ellos se establecen con claridad las tensiones de la ficcionalidad comunitaria inspiradas en las nociones reivindicatorias propia de todo discurso hegemónico nacionalista.  Clausura este primer encuadre el artículo “El lápiz, la brocha y la guitarra: algunos aspectos de la cultura chilena durante la Unidad Popular (1970-1973)”, donde los autores establecen una panorámica general del desarrollo artístico y cultural del gobierno de Salvador Allende, desde el acercamiento a las producciones musicales y literarias en cuanto manifestación del devenir histórico que anticipara el quiebre fatídico de la democracia en Chile.

Una segunda mirada del problema identitario comparten los artículos de Cristián Fernández y Jorge Letelier, donde la disolución referencial dada por el eclecticismo y desarraigo de la ópera contemporánea nacional; o en el caso del segundo, con el eje en la fetichización de la mercancía en la circulación del mal llamado cine de franquicia; propenden a una interpretación fragmentaria de un contexto global que imposibilitaría la experiencia real con la obra, o en su defecto, el mero goce del intercambio. Pese a dichos relevantes supuestos, ambos autores instalan una vía posible situada en la política particular del arte en su conciencia dialógica.

Por último, el texto de Jean Jean Melina, “Muralismo y memorias en América Latina: el caso del mural comunitario y colaborativo sobre la masacre de Panzós en Guatemala”, donde la práctica artística, en su doble régimen de transmitir e inquietar la incomunicabilidad de los acontecimientos, logra establecer un nuevo territorio de reconstrucción de las propias biografías y memorias halladas a través de distintas voces testimoniales y horizontes temporales, reafirmando la existencia de gestos emancipatorios a través de la representación y las relaciones entre el arte, los artistas y la comunidad. Es aquí donde se abre un espacio a las diversas prácticas emanadas por la investigación, donde se habla escribiendo, donde se reescribe un nuevo lugar de intercambio, de historias, de objetos olvidados, de posibles contactos, de memorias y otras zonas posibles de interpretación. Una investigación performática de este tipo abre infinitas posibilidades y cuestiona; radical y mínimamente, la particularidad y la supuesta coacción de un tipo de saber instituido, de un tipo de estética, de un tipo de arte. Es la acción diaria presentada y sus propias dinámicas de confluencia las que logran establecerse como su propia modalidad.

31 de julio de 2020

 

Agradecimientos al diseño de portada de Nicole Catalán, inspirada en la Ópera Atzimba.

 

[1] Licenciado en Filosofía, Universidad de Chile. Magíster en Artes, mención Teoría e Historia del Arte, Universidad de Chile. Doctor en Artes, mención Estudios y Prácticas Teatrales, Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Investigación en Humanidades, Artes y Educación, Universidad de Castilla - La Mancha, España. Mail: hosorio@academia.cl

Publicado: 2020-07-15

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