Paulo Freire. Revista de Pedagogía Crítica
Año 16, N° 19, Enero – Junio 2018
ISSN 0717 – 9065      ISSN ON LINE 0719 – 8019
pp. 207 - 220

 

 

ESCUELA ITINERANTE DE SABERES: ARTE, ITINERANCIA Y TERRITORIO EN LA EDUCACIÓN POPULAR DESDE COLECTIVOS JUVENILES DE COLOMBIA

INTENERATING SCHOOL OF KNOWLEDGE: ART, ITINERANCE AND TERRITORY IN POPULAR EDUCATION FROM COLOMBIAN YOUTH COLLECTIVES

Andrés Garzón*

Andrés Castaño**

Resumen

En este artículo se presentan reflexiones a partir de una experiencia de educación popular que se está llevando a cabo en varias ciudades de Colombia (Manizales, Medellín, Cali y Armenia). Se esboza una escuela diferente a los procesos de enseñanza tradicional, cuestionando las relaciones dentro y fuera de la misma, proponiendo alternativas curriculares a los modelos educativos tradicionales y formando pensamiento crítico-social en los participantes de la Escuela Itinerante de Saberes (EIS). Se rescatan saberes populares desde el arte popular en barrios, las formas organizativas de los cabildos indígenas y los colectivos feministas que han venido desarrollando relaciones pedagógicas en la relación campo ciudad. Impera la necesidad de repensar los territorios que se habitan, como la escuela, el barrio, la vereda, etc. Con el fin de descentrar la mirada colonial que supedita las relaciones de los sujetos. La EIS nace como proceso de resistencia a las violencias estructurales y simbólicas que cada uno de los colectivos vive en sus territorios, proponiéndose como plataforma de resignificación de los espacios de la vida.

Palabras claves: escuela, territorio, educación popular, pedagogías críticas.


* Universidad de Manizales - CINDE Colombia; andresfelipegame87@hotmail.com

** Universidad de Manizales - CINDE Colombia; felipecandres@gmail.com

Fecha de Recepción: 03 Enero 2018
Fecha de Aceptación: 25 Abril 2018

Abstract

This article presents reflections based on an experience that is being carried out in several cities of Colombia (Manizales, Medellín, Cali and Armenia). A different school is outlined to the traditional teaching processes, questioning the relationships inside and outside the school, proposing curricular alternatives to the traditional educational models and forming critical-social thinking in the participants of the EIS. The imperative need to rethink the territories that are inhabited as the school, the neighborhood, the countryside. Etc. and decentering the colonial look that subordinates the relations of the subjects. The EIS was born as a process of resistance to the structural and symbolic violence of each one of the collectives in their territories and a platform to resignify the spaces of life.

Keywords: school, territory, popular education, critical pedagogies.

 


INTRODUCCIÓN

La intención fundamental de este artículo es exponer las alternativas educativas que existen en colectivos juveniles de Colombia a los procesos de enseñanza-aprendizaje que se imparten en la escuela tradicional, repensándose en múltiples prácticas de resistencia desde sus territorios a partir de sus potencialidades y las problemáticas en las que están inmersos.
La itinerancia es una aproximación hacia lugares de enunciación que da a los sujetos la posibilidad de construir de manera participativa los territorios que habitan, desde los lenguajes y las prácticas que comprenden otras formas de realidad y que configuran nociones de vida particular. Son expresiones artísticas que, al combinarse con procesos pedagógicos y organizativos de los movimientos populares, hacen surgir itinerancias y desplazamientos, tanto de la acción como de su modo de entender las nuevas escuelas de educación popular.
La apuesta metodológica y epistemológica de la Escuela Itinerante de Saberes (EIS) ha sido potenciar la categoría de itinerancia como noción teórica que comprende las diferentes relaciones que se yerguen en nuestros espacios, reconocer nuestros saberes y conocimientos como potencial emancipador, promoviendo la conciencia histórica en las luchas de forma material y simbólica y la coexistencia de otras miradas de la vida.
Los diferentes procesos que hacen parte de dicha red son expresiones juveniles y artísticas vinculadas a movimientos sociales que establecen una especial identidad con los sectores populares. De allí que nuestra investigación indaga por “qué tipo de arte y cultura propusieron, qué rupturas técnicas, estéticas, teóricas y metodológicas originaron, cómo se relacionaron con proyectos artísticos y políticos contemporáneos, cómo se vincularon con las masas” Parra (2015). En esta medida, los contenidos y técnicas utilizadas por cada una de las disciplinas artísticas van orientados a un acercamiento pedagógico distinto con el público. De allí que se evidencien formas de producción estética, por ejemplo, del cabildo indígena universitario de la Universidad del Valle por medio de los tejidos, la música, las danzas y la armonización por medio de espirales con frutas y semillas de los espacios deliberativos. También en los graffitis de los barrios populares de Medellín y Manizales, donde habitan otras dos experiencias, se manifiesta lo que podríamos llamar una “estética de los y las oprimidas”, alimentada por el pensamiento sensible de sus participantes.
Velando por el sentido crítico, este artículo aproxima tres tópicos de discusión: (1) la EIS aproxima los saberes teóricos y prácticos a los participantes de los colectivos para hacer una mirada crítica de dichos postulados para reinterpretar, discutir y proponer acciones que doten de sentido las relaciones con los otros y lo “otro”, (2) producir conocimiento local, sistematizar y difundir en los espacios de los cuales se participa para generar territorios red en la  divulgación  de  lo  propio  como  saber  legítimo  y  (3) proponer  que  la EIS promueve procesos de (de) construcción permanente y que está abierto a la discusión metodológica, conceptual y epistemológica.

Otras formas de escuela:

  Imagen 1: Colectivo Víctor Jara1.

Abordar las formas de organización y acción política de las juventudes populares, desde una perspectiva crítica implica un estudio juicioso, tanto de sus antecedentes, como de sus contextos inmediatos. Más aún cuando se trata de sujetos que establecen una relación directa con su territorio. En esta medida, la educación popular como categoría polisémica nos coloca en un escenario en el cual los participantes transforman sus prácticas constantemente y, por ende, construyen conocimiento en los territorios que habitan.
Uno de los resultados del vínculo entre la educación popular y las prácticas artísticas de colectivos juveniles es la escuela itinerante de saberes (EIS), la cual consiste en el desarrollo de una propuesta pedagógica que rompe los límites de la escolarización y la educación moderna, creando metodologías, presentaciones artísticas y espacios de debate en los escenarios de la movilización social, siendo la calle y el campo el lugar predilecto. Esto no implica un rompimiento con las instituciones educativas, por el contrario, se establecen relaciones directas. Por ejemplo, la experiencia del colectivo “Multipropaz” en la ciudad de Cali, que desarrolla su propuesta con estudiantes de un colegio multipropósito. Aquí se establece un diálogo con el gobierno escolar, agenciando espacios como la emisora del colegio y proyectos audiovisuales que han sido incluso merecedores de premios.
Sin embargo, dichas relaciones no siempre se llevan en buenos términos. Pudimos evidenciar esto en un video producido por dicho colectivo, en donde se manifiesta la falta de apoyo de algunos profesores y directivos, ya que se llega a un punto donde se presenta una rivalidad entre las clases dictadas por la institución y multipropaz, pues, en palabras de un profesor, existe un “miedo del maestro de que el estudiante confronte sus métodos.”
La concepción de una escuela que se mueve, y cuyo movimiento está en relación constante con la movilización social, hace parte de lo que de Sousa- Santos (2006) denomina conocimientos en la lucha, propios del saber popular construido desde el sur. Es así como con el desarrollo de cada lucha de los sectores populares van surgiendo diferentes formas de acción política, de organización y  de  procesos formativos desde  la  educación popular.  Tal como ocurrió en una escuela itinerante desarrollada por la escuela artística y popular Víctor Jara de la ciudad de Medellín, la que, en articulación con asociaciones campesinas, se desplazó a una vereda del municipio de Ituango para realizar la conmemoración por primera vez de una masacre ocurrida en el año 2000 a manos del paramilitarismo:
“A la sombra de un majestuoso árbol se desplegaban un par de telas, estas eran acariciadas y movidas por las corrientes de viento o por la fuerza  que  le impregnaba algún niño o niña, que participaba del taller de telas (acrobacia aérea),  al tratar de subirse hasta la copa del árbol. La jornada fue extensa y exhaustiva, el sol se cansó y se fue ocultando paulatinamente, al tiempo que la noche no se hizo esperar. Las risas de los viejos y el ruido de las sillas en el encuentro de memoria histórica fue interrumpido por dragones, al igual que ese triste 31 de octubre del año 2000, pero esta vez los dragones no quemarían casas, alumbrarían la cancha invitando a disfrutar de una noche de memoria, conspiración, encuentro, de arte popular, de arte para la resistencia.”

Itinerancia, pedagogías críticas en movimiento

 Imagen 2: ArtexMocoa2

En el rastreo realizado, identificamos que en varios países de Nuestra América existen experiencias de escuelas itinerantes. Es el caso de la Escuela Pública Itinerante:
“Todos los días un pizarrón recuerda cuál es la agenda de la jornada. Escrito con tiza blanca y en cursiva se anuncia si habrá teatro, una clase de folclore o percusión, un simultáneo de ajedrez, si se tejerá una bandera celeste y blanca o se narrarán cuentos”.
Esta descripción se lee en la página web del diario La Capital, que publicó el 22 de abril de 2017 una nota sobre la Escuela Pública Itinerante que se instaló frente al congreso nacional en Argentina, organizado por la CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina), es parte de una forma de movilización, una especie de plantón permanente en las plazas de las ciudades: se instalan, crean una programación cada día por varios días y luego se van a otra ciudad. La idea de la carpa de circo sigue estando presente. Para dicha confederación, constituye una forma de protesta para reclamar por el cumplimiento de la ley paritaria y para que se debata una nueva ley de financiamiento educativo. En el relato se evidencia el interés generado  en los transeúntes y el apoyo recibido tanto del público como de artistas que se vinculan a dicha programación.
Los diferentes colectivos que integran la EIS, integrantes de los movimientos sociales de sus diferentes territorios, plantean que, al implementar la educación popular, se desarrolla un nuevo aprendizaje como respuesta a sus necesidades. Se trata de la constante pregunta de cómo se genera organización. Es el caso de la escuela Víctor Jara, que es resultado de un movimiento juvenil. En su lanzamiento como escuela, plantearon el deseo de promover diferentes cursos en los que se enseñen técnicas artísticas que arrojen como resultados nuevas formas organizativas. Por ejemplo, una compañía teatral o un grupo musical que se vincule al movimiento social.

Es preciso plantear cómo se ha desarrollado lo que denominamos metodologías y estrategias educativas comunitarias como alternativas a la educación tradicional:
“Fue así como desde el lunes 7 de noviembre de 2016 iniciamos con talleres como el de teatro del oprimido, el cual contó con participantes de Chile, México, Brasil, Bolivia y Colombia dándonos cuenta una vez más del potencial epistemológico, metodológico y transformador que existe en esos procesos pequeños y llenos de amor de cada barrio, comunidad y colectivo juvenil. Haciendo que nuestros cuerpos hablaran remplazando las palabras descubrimos en cada juego expresiones muy bellas dándole la posibilidad a nuestra creatividad, de esta manera en uno de los cuadros la educación popular fue un corazón sembrado en nuestros territorios como una semilla que al germinar será protegida por los cuerpos guerreros que crecen como la ceiba”

El anterior fragmento de una crónica sobre uno de los talleres ofrecidos por la EIS en la II Bienal latinoamericana de niñez y juventud (2016) nos brinda una pista sobre los saberes producidos en su práctica. Aquí se establece un diálogo constante entre la academia crítica y su trabajo popular. Es, además, un saber local que plantea la urgencia de producir estéticas propias, bien sea desde la pintura, el teatro o la música, que le permita a los sectores sociales de los que hacen parte contar con sus propios medios de expresión para la difusión de sus deseos y necesidades. Es una metodología adaptada a la movilidad constante  de los colectivos por diversos territorios que se piensa en varios niveles: el público que asiste (casi siempre de sectores rurales o de barrios populares), el espacio (por lo general, lugares de manifestaciones, campamentos e instituciones educativas), y el contexto del encuentro (si es una protesta, una conmemoración o un evento académico). Con esta información, se diseña una temática, tanto de los talleres que se van a ofrecer, como de las muestras artísticas orientadas a fortalecer discursiva y prácticamente los objetivos de tal encuentro.

Participación colectiva en la construcción histórica de los territorios

Imagen 3: Cabildo Indígena Universitario3

En cada colectivo que integra la EIS existe la percepción de que se debe salir del espacio local para lograr convertirse en referentes en sus respectivas ciudades, lo cual implica una extensión del sentido territorial. De este modo, se interactúa con procesos más amplios del movimiento social, que posibilitan un reconocimiento de otras formas de territorio para construir y consolidar el sentido simbólico de sus lugares de enunciación.
Es así como por medio de documentales muestran los lugares que conforman la comuna y la vereda donde hay una idea en común: “nuestro barrio no es como lo pintan”. El colectivo multipropaz ha creado un video con el título “Siloe no es como lo pintan”, de igual forma la fundación huellas de vida en Manizales por medio de graffitis emite el mensaje “Solferino no es como lo pintan” y ambos procesos concluyen planteando que sus territorios son de colores. Ambos son barrios populares que han cargado con una estigmatización de territorios violentos y peligrosos, por lo cual los colectivos quieren renombrar sus espacios territoriales con diferentes medios de expresión estética.
De este modo, se manifiesta una tensión en el territorio por el conflicto social que afecta los referentes juveniles: jóvenes sicarios versus jóvenes artistas. En diferentes lugares del barrio plasman sus múltiples voces territoriales, realizando sus procesos de resistencia con jornadas recreativas y torneos de futbol, así como la celebración del cumpleaños del barrio, generando así una apropiación y memoria histórica del mismo. A partir de actividades lúdicas relacionan a los participantes del colectivo en diálogos intergeneracionales dando un sentido de apropiación al territorio.
Por otra parte, el Cabildo Indígena Universitario desarrolla prácticas desde la ruralidad. Aquí se visualizan los sitios sagrados, como las lagunas en donde refrescan sus insignias o bastones de mando, para tener un año “de buenas energías”. Con estas prácticas, esperan que sus decisiones sean justas y respetuosas con toda la comunidad, fortaleciendo la unión de sus resguardos. Se busca, de esta manera también, robustecer el arraigo con la tierra, con los pies descalzos: la tierra como fuente purificadora y sanadora de enfermedades. Siempre  se  realizan  actos  de  renovación,  limpieza y refrescamiento ligados fuertemente al territorio. Las prácticas del buen vivir nos aportan inmensamente una visión distinta a la mirada occidental del territorio, nos permite entender que el territorio tiene vida y, como tal, se debe respetar.
Una de las formas para sistematizar e interpretar estas experiencias son las cartografías sociales, entendidas éstas como un proceso metodológico y participativo de fortalecimiento con las comunidades. Dichas cartografías se centran en las miradas subjetivas de los territorios en los cuales los participantes de la EIS aportan en la construcción colectiva, tal como lo plantea Soliz y Maldonado (2012) citando a Freire:
“La Cartografía Social tiene un gran potencial para diseñar el cambio y construirlo libremente. Esa visión estratégica no es una utopía. Debe haber un reconocimiento, oportunidad en la toma de decisiones y libertad para generar acciones para el futuro. Esta posición nos moviliza a leer el mundo para escribir la historia. “¿Quién mejor que los oprimidos se encontrarán preparados para entender el significado terrible de una sociedad opresora? ¿Quién sentirá mejor que ellos los efectos de la opresión? ¿Quién más que ellos, para ir comprendiendo la necesidad de la liberación? Liberación a la que no accederán  por casualidad, sino por la práctica de su búsqueda  (Freire,  1973)”.

A partir de esta propuesta metodológica, se plantea una relación diferente con la educación, donde la estrategia relacional con los participantes de la EIS se moldea a las posibilidades y problemáticas de los territorios y se hace participativa, propositiva e itinerante.
Por medio de las narrativas se empoderan los lenguajes de los participantes de los colectivos. Estos empiezan a generar conciencia histórica, asumiéndose como sujetos colectivos y comprendiendo al sujeto como un agente social y cultural que configura su subjetividad en el marco de “prácticas cotidianas, matrices institucionales, configuraciones nacionales, y mecanismos de singularización” (Hernández, 2011, p. 27). Sastre (2011) argumenta al respecto que las narrativas se enuncian desde la presencia corpórea del sujeto “pues es en él que la existencia humana adquiere una dimensión espacio-temporal” (Sastre, 2011, p. 180). A partir de esto se puede inferir que los sujetos pueden transformar o construir nuevas tramas epistemológicas acordes a las necesidades territoriales próximas.

 

CONCLUSIONES:

Las diferentes representaciones artísticas que se desarrollan al interior de los movimientos juveniles populares generan dinámicas organizativas en constante movimiento, debido al desarrollo de escenarios de circulación de dichas expresiones por medio de festivales, jornadas de protesta, académicas e intercambios culturales. Configurándose, de esta manera, una itinerancia artística pedagógica en el ámbito de la lucha política. De este modo, las expresiones artísticas son las que inciden con mayor contundencia y creatividad en el desarrollo de la itinerancia que configura dichos movimientos.
La experiencia metodológica de la red de colectivos y escuelas que representa la EIS es provocadora de una confrontación dialéctica en tres momentos: el primero tiene que ver con la relación escuela popular-institución educativa, en donde entran en disputa conocimientos y metodologías de trabajo que ponen en cuestión lo planteado por la educación tradicional. De igual forma, existe una incidencia en el currículo de dichas instituciones, como se manifiesta, por ejemplo, en las cátedras sobre lengua propia impulsadas en la Universidad del Valle por parte del Cabildo Indígena Universitario. Un segundo momento tiene que ver con el saber local-conocimiento académico que se evidencia no solo en lo sucedido con las instituciones educativas sino en los espacios académicos en los que participa el proceso o en las investigaciones que
se llevan a cabo por parte de sus integrantes. En este sentido, se considera a la academia solo como uno de los tantos mecanismos existentes y posibles para interpretar la realidad, negando los pretendidos saberes y reglas universales para darle lugar a enseñanzas como las realizadas por el Cabildo Indígena, a partir del cual se plantean el reconocimiento de los ciclos vitales de la tierra y el respeto entre pueblos, dejando de lado la relación sujeto-objeto y la  racionalidad cartesiana. Por último, y no menos importante, el arte popular- arte culto, donde se propone una relación distinta con el público y que busca la “socialización de los medios de producción del arte”. Aquí, los espacios públicos, la calle y la movilización social son los escenarios por excelencia para el disfrute de los espectáculos preparados para el debate y la reflexión sobre las necesidades e intereses de los sectores populares. El resultado de dichas confrontaciones arroja lo que hemos denominado como “itinerancia”, que no es más que el movimiento, tanto territorial como de pensamiento del sujeto colectivo, que dota de un nuevo sentido teórico, metodológico y epistemológico a la educación popular desde los colectivos juveniles.

 

1 En la imagen un personaje construido para las movilizaciones, en dicha ocasión se trataba de  la marcha del 1 de mayo. Días antes se realiza en los procesos un diálogo sobre la historia y la importancia de dicha conmemoración para los sectores populares a partir de la cual surgen ideas de cómo participar en dicha jornada.

2 Entre la noche del 31 de marzo y el 1 de abril del 2017 en el municipio de Mocoa Putumayo, al sur del país ocurrió una avalancha dejando más de 300 muertes y cientos de damnificados. En la imagen se identifica un integrante de la escuela popular Víctor Jara enseñando percusión en medio de la destrucción. Esto en el marco de una brigada de artistas denominada ArtexMocoa.

3 En los pueblos indígenas de Colombia existe una autoridad tradicional llamada guardia indígena, quien es la encargada de la seguridad en las movilizaciones, en los procesos de liberación de la madre tierra y  de cuidar sus territorios de invasores. Su principal herramienta son los bastones de mando que también son portados por los gobernadores y gobernadoras de los cabildos y resguardos.

 

BIBLIOGRAFÍA

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